Alevín A Federado vs. Aravaca C

Ahora resulta que uno de los tópicos más utilizados por los futbolistas en las derrotas, ese de las dinámicas, va a ser que sí hay algo de cierto. Hasta hace tres partidos luchábamos con los de arriba cara a cara, y después de conseguir un punto de nueve nos hemos quedado ahí en tierra de nadie, como manda la historia del Espanyol, F.C.

Veníamos de una dinámica positiva, en la que entraban hasta los que iban fuera, y ahora nos hemos metido de lleno en una negativa en la que se salen los que van dentro. Quizás nos hemos merecido algo más en estos partidos, o quizás es justo, por ahí anda.

Sí es cierto que en los dos últimos partidos no hemos jugado del todo mal, sobre todo el de Villanueva del Pardillo, pero me da que las dinámicas negativas no llegan solas, sino que son fases en las que los jugadores dejan de creer en aspectos del juego que antes creían cuando salían bien. Por ejemplo, en el partido contra el Aravaca, comenzamos jugando muy bien, hilvanando jugadas y triangulaciones. Incluso pude oír a un espectador neutral que pasaba por allí “hay que ver qué bien juegan estos chicos”. Parecíamos asistir a uno de esos partidos que faltaba que entrara el primer gol para jugar a nuestro antojo.

Sin embargo, a la tercera llegada sin el premio mayor comenzaron las dudas, tanto en el campo como en las gradas. Y en la primera que ellos llegaron, muy bien jugado por cierto en tres pases, se adelantaron en el marcador. Y algunos de los nuestros se echaron al suelo.

¡Estábamos en la mitad del primer tiempo! Ese tremendismo conduce de manera directa a la dinámica negativa. O la dinámica negativa conduce al tremendismo. No lo sé. El caso es que los chicos dejan de creer en lo que están haciendo y se vienen abajo, como si estuvieran en semifinales de Champions y vieran que se les escapa la final que llevaran soñando toda la vida. En la segunda parte algo más de lo mismo, se comienza jugando más o menos bien hasta que encajamos el segundo, y a partir de ahí llegan las prisas, la improvisación y al final la derrota y la desolación.

Bien, da la sensación de que en tres partidos se nos han esfumado todos los objetivos. Por un lado da pena no estar luchando por grandes logros, pero por otro tal vez venga bien para serenar las motivaciones y que tanto padres como chicos disfruten realmente de lo que queda de temporada, intentando sacar lo mejor del equipo, que creo es mucho. El próximo sábado puede ser el inicio de una nueva dinámica positiva. Allí estaremos para contarlo.

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