Alevín A Federado vs. CD Fútbol Tres Cantos B

Antes de terminar el descanso llegó uno de los padres y preguntó: “¿Cómo van?”. Otro padre respondió: “Empanados a cero”. Creo que definió exactamente lo que fue el partido, un empanamiento colectivo. Pero como cualquier psicólogo recomendaría hay que buscar el porqué, la causa.

Nuestro míster dio algunas pistas al recordar que veníamos de una semana vacacional y nos espera la Navidad a la vuelta de la esquina. A lo que hay que añadir nuestro mítico Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Quien viera el pasado partido frente a Las Rozas y viera el de este sábado pensaría que nuestros jugadores le están haciendo la cama al entrenador para que le preparen el finiquito.

Aunque hasta donde sabemos desde esta redacción el míster se comerá el turrón en el club. El turrón y el helado de verano, que por ahí no va el camino de Belén. Sí, a pesar de los regalos que hicimos en nombre de Papá Nöel, el rival se volvió a casa por Navidad sin cantar un villancico en el vestuario.

Dispusieron de una media docena de faltas al borde del área, pero se les hizo bola el polvorón y no colaron hasta que nos pusimos por delante con el marcador multimedia de 2.0. Que no hace falta hacer tantos regalos para que te premien como anfitrión del año. Con sacarles el Ferrero Rocher ya van cumplidos. Lo que sí ha cambiado es nuestra fortuna. Hace unas fechas cuando mejor jugábamos nos marcaban un gol en contra antes del descanso y nos hundíamos.

Ahora es al revés. Con poco nos fuimos al descanso con 1-0. En el segundo tiempo se mejoró algo, sobre todo después del 2-0, pero seguimos necesitando por lo menos doce campanadas para tragarnos nada más que dos o tres uvas. Nos cuesta matar al pavo, como si nos diera pena, hasta que el pavo se revuelve y nos da un picotazo. Redujeron ventaja en la enésima falta concedida y nos dispusimos a sufrir los últimos diez minutos cual niño acariciado por Herodes. Sin embargo, nos fuimos arriba porque aún queríamos dejar dos o tres regalos más en el árbol. Aun así, pienso que salvamos uno de esos partidos con trampa que parecen fáciles antes de comenzar y que se van complicando con una extraña inercia, desidia o inoperancia, como si de pronto en lugar de sangre corriera cava por las piernas de los chicos.

Con todo, yo tengo otra teoría, que puede ser tanto o más chorra que cualquier otra. Los chicos, como todos nosotros, saben que este año la lotería toca en Electrocor. Incluso desde la Casa de la Lotería Nacional admiten que se venden otros números porque hay que cumplir con la pedrea. Y eso es algo que pasa factura, porque no es fácil asumir que en una semana te va a cambiar la vida.

Los responsables de Telemadrid han pedido permiso para meter las cámaras en el campo del Abajón porque se espera un total desmadre de cientos de personas vestidas de rojo y blanco (los colores del club, no de Papá Nöel) tapando agujeros en sus vidas. Yo llevo varios días frente al espejo ensayando lo que voy a decir cuando me pregunten qué voy a hacer con tanto dinero. Poyi ha prometido langosta y champagne por todo el estadio. Creo que ya se ha encargado y han pasado la factura al club como anticipo. Como no toque va a ser difícil tapar este agujero.

Si lees esta crónica y ha tocado seguramente la leerás desde el Caribe. Si por el contrario oyes a la gente de Electrocor diciendo que lo importante es tener salud hazte cuenta de que no la has leído y que todo forma parte de tu propia fantasía, como todo lo que se supone pasa en Navidad. Felices sueños y que algunos se cumplan.

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