Alevín A Federado vs. E.F Siete Picos Colmenar B

En el año 1991 surgía la World Wide Web (WWW) que nos haría entrar en el siglo XXI antes de tiempo. Ese mismo año, a miles de kilómetros de distancia, unos visionarios creaban el club de fútbol Electrocor. Dos hechos que cambiaron el mundo hace 25 años. Bueno, sí, es verdad, un poco exagerado. Lo del navegador web no es para tanto, está algo sobrevalorado.

En cuanto a que Electrocor puede cambiar el mundo es cierto, por lo menos el mundo más cercano, nuestro pequeño mundo, el que vamos construyendo día a día con nuestros trabajos, nuestras parejas, nuestros hijos y nuestras ilusiones. Y el hecho de que hayamos elegido Electrocor como club nos cambia nuestro mundo por cuanto sería diferente si hubiéramos elegido otra opción.

Viendo la noche de gala, en que se celebraban sus bodas de plata, la camaradería y el buen ambiente entre los chicos me confirmó una vez más que siendo Electrocor ese gran banco donde hemos invertido los futuros recuerdos de nuestros hijos podemos estar tranquilos de que siempre recordarán esta fase de sus vidas con nostalgia de la buena.

La gala fue un éxito. El lugar (la Sala Luis Aragonés en la R.F.E.F.), las exposiciones, los recuerdos grabados, las personalidades que asistieron, el cóctel final… una perfecta organización y también un magnífico ambiente entre los papás, que hemos encontrado en Electrocor una especie de segunda familia. Ah, y no hubo discurso o retrospectiva en la que no apareciera el nombre de Poyi.

Incluso me comentan desde las oficinas del Real Madrid que cuando preparaban la placa que nos regalaron propusieron incluir su nombre, pero al final no le ayudó el año sabático que se tomó en el Getafe. Poyi, enhorabuena también desde aquí por tu largo camino en el club. Electrocor no sería lo mismo sin ti.

Eso fue por la noche. Por la mañana otra alegría, un ejemplo más de nuestra acertada elección. Podemos ganar partidos, o perderlos, pero el juego que desplegamos confirma la esencia futbolística y futbolera que desde arriba y pasando por todos los técnicos intentan traspasar a nuestras jóvenes promesas.

En la primera parte volvimos al escenario conocido. Jugamos mejor que ellos, creamos ocasiones clarísimas y a tres minutos del descanso una falta en contra al borde del área y golazo por la escuadra. Otro deja vu. Pensé que se nos iba otro partido sin merecerlo. Me consta que en el vestuario el míster les motivó, les transmitió el espíritu ganador y les hizo creer en sus virtudes, que son muchas.

Tal es así que salieron tan enchufados que en la primera jugada no empataron de milagro. Si en la primera parte jugaron estupendamente, la segunda fue para enmarcar, uno de los partidos más perfectos que les recuerdo. Valientes, intensos, concentrados, ambiciosos y jugones. No desafió ninguno. La defensa no les dio la menor opción, salvo la jugada aislada de la falta.

Los centrocampistas se hicieron dueños del juego y actuaron siempre con criterio, eligiendo en cada caso la mejor opción, trazando paredes, regates oportunos y diagonales a nuestros extremos (unas flechas) y al punta (muy atento siempre a los desmarques). Fueron 4 golazos y bien pudieron ser otros 4, contra un equipo puntero que había ganado sus anteriores partidos.

Tal vez por la confianza que les dieron sus resultados no esperaban el vendaval de juego y ocasiones que les vino en la segunda parte y que les barrió del partido por completo. Y quizás por esto fue que demostraron no saber perder y les sobraron los últimos cinco minutos, en los que únicamente buscaron el choque y las malas tretas.

En fin, un día difícil de olvidar. Feliz 25ª aniversario. Estamos todavía en mitad de la juventud y quedan muchas cosas por vivir y convivir.

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