Alevín A Federado vs. Pozuelo B

Hace nada celebrando el final de temporada, los torneos veraniegos y el calorcito, disfrutando como si nos hubieran regalado el verano y no lo tuviéramos que devolver nunca.

Qué ilusos somos, parece mentira que se nos olvide que todo llega y todo pasa. Tanto lo bueno como lo malo, claro. Pues aquí estamos otra vez, con la pretemporada hecha y el otoño de verdad amenazando pero sin golpear todavía. Y como el que no quiere la cosa ya hemos jugado la primera jornada de liga, de ahí que aquí esté otra vez contando milongas.

Al terminar el partido recordé esa frase tópica de: “jugamos como nunca y perdimos como siempre”. No es que se ajuste totalmente a lo sucedido, pero nos puede dar una pista. Tampoco hay que exagerar con eso de que jugamos como nunca, porque es mucho decir. Lo que sí es verdad es que jugamos muy bien, con intensidad (como le gusta a Zidane), con ganas, con la motivación de empezar el campeonato ganando.

Nos gustaba lo que veíamos, la intención, la manera de ir a por ellos a su campo, sin dejarles salir ni jugar, muy seguros en defensa y ambiciosos arriba, aunque algunas veces por acierto ajeno (sobre todo su portero) y otras por precipitación propia no terminábamos de rematar la superioridad.

El cuerpo técnico tiene mimbres y trabajo por delante, pero también debemos ir pidiéndoles a los chicos algunas cosas que dependen solo de ellos, como la picardía, la búsqueda del desmarque, elegir lo fácil ante lo difícil y cerrar los partidos ante equipos que son inferiores a nosotros. En relación a esto, quizá se ajuste más a lo sucedido la segunda parte del topicazo: “…y perdimos como siempre”.

No es que siempre perdamos de la misma manera, pues hemos recibido unos cuantos correctivos de juego y marcador, pero perdimos de igual forma que lo hemos hecho siempre que no lo merecíamos.

Jugamos, tocamos, llegamos, y cuanto más controlado tenemos el partido se acerca el final de la primera parte y un rival se acerca por el área con el mismo peligro que yo ante Scarlett Johansson (o sea, ninguno, ni me vería) y con el mismo roce que uno acaricia a su hijo recién nacido nos pitan una falta al borde del área. Porque ya es casualidad que no solo nos piten la caricia a un metro de la línea, sino que de pronto parece que cada equipo tenga un Neymar lanzando faltas.

Que yo creo que ya no cuelan más, al estilo CR7, pero es tirarnos a nosotros y por la misma escuadra, inalcanzable, listo para ser grabado y enseñarse en las academias. Y lo que es peor, todos (sin excepción, creo) sabíamos un segundo después de que la pitaran que la iban a clavar. Una llegada, un gol, y al descanso. Vaya carita se te queda.

Y la segunda parte también fue fiel al tópico. Las tuvimos de todos los colores, incluyendo un tiro al palo. Después de las dos primeras ocasiones clarísimas falladas también sabíamos que el partido se nos iba. Maldito día de la marmota, que alguien nos saque ya de la película. Nadie dudaba de nuestra superioridad, empezando por nuestros jugadores, pero eso, en lugar de darles confianza y atacar sus puntos débiles les aceleró y les cegó.

Sirva de lección que la tranquilidad y las soluciones fáciles abren más puertas que la sobredosis de adrenalina.

Bueno, bien, contentos a pesar de la injusta derrota. Nos gustó el partido y también la actitud positiva y conciliadora de nuestros técnicos. Buen ejemplo. Abróchense los cinturones (hoy va de tópicos) que esto acaba de comenzar y promete más que un político en campaña.

¡Alé Electrocor alé alé…!

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