Alevín A Federado vs. Unión Deportiva Tres Cantos

No me quiero repetir. Bueno, creo que no voy a tener más remedio que repetirme porque de nuevo vivimos en el más puro contraste. No hay nada mejor para exponer mi teoría que las dos últimas salidas, las dos a la bella y tranquila localidad de Tres Cantos. La primera, con el equipo B, el que está muy por debajo en la clasificación.

Perdimos 2-1 y dejamos la sensación de un equipo donde cada jugador parecía ir por libre haciendo la guerra por su cuenta. Y sin embargo, dos semanas después, nos enfrentamos al equipo A de Tres Cantos, el bueno, el que ocupa los primeros puestos de la clasificación, y por una regla de tres (que en el fútbol casi nunca se puede aplicar) deberíamos perder con más claridad. Pues no, ganamos 1-2.

Nuestro rival es un equipo hecho, con fuerza y técnica, que intenta jugar el balón desde atrás, con un centro del campo potente y con el máximo goleador de la categoría. Estos equipos son los que nos van, los que juegan, los que proponen algo más que patadones y juego férreo. De la anarquía pasamos a un perfecto orden en cada línea, a la solidaridad y a saber a qué jugamos, a conocer nuestras virtudes y explotarlas.

Creo que los chicos se motivan contra los equipos fuertes y sacan lo mejor de sí, de pronto se vuelven competitivos, muy difíciles de superar, y parecen jugadores tácticos y disciplinados que esperan el mínimo fallo del rival para asestarles un golpe mortal, un golpe que no esperan y que les deja k.o. Esto sucedió el sábado. El rival tocaba y tocaba, parecía tenernos controlados, aun sin acercarse con peligro ni en una jugada. Y antes del descanso, trenzamos una buena jugada. En dos pases, diagonal y gol. Al descanso con ventaja.

En el segundo periodo pasó algo parecido. Nos empataron en una jugada aislada y cuando creían que nos darían la puntilla, nos pusimos a jugar con valentía y al final les pillamos en una contra: el 1-2 casi en el minuto que le gusta a Ramos.

Partidazo en cuanto al equilibro táctico y a la motivación como equipo. Casi estamos a punto de terminar la temporada pero creo que el equipo ha demostrado que puede ser grande contra los buenos equipos que proponen jugar al fútbol y realmente vulnerables contra equipos rocosos que solo juegan a no perder. Por esta teoría, la semana que viene, que jugamos en el campo del colista, será el partido más difícil de toda la temporada.

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