Alevín B vs. CD Moraleño

Una cosa es lo que es, otra lo que debería ser y otra lo que nos gustaría que fuera.

¿Qué es lo que es en cuanto al partido del sábado? En primer lugar uno de esos partidos que esperas ver algún día cuando apuntas a tu hijo de pequeñito a un club de fútbol, porque descubres con toda claridad la evolución que como jugador o como equipo han tenido desde que comenzaron ocupando todos el mismo metro cuadrado alrededor del balón.

Un partido competido, con ambición, con madurez, con jugadas conflictivas, penaltis, posibles expulsiones, alternancia en el marcador y emoción hasta el pitido final. El fútbol es lo que es por partidos como éste. Nos fuimos al descanso con 2-1 a favor, después de remontar y de parar un penalti en la última jugada.

Cualquiera pudo ganar este período, así que lo más justo hubiera sido el empate. En el segundo tiempo el rival salió a por todas, dispuesto a jugar en nuestro campo y a asfixiar nuestra salida de balón. Lo hicieron bien, y en menos de cinco minutos nos marcaron el empate. Puede que les resultara suficiente (no creo, pues nos llevan unos cuantos puntos de ventaja en la clasificación) o puede que a los nuestros insuficiente.

El caso es que nos fuimos a por ellos, con frescura, buen juego, empuje y fe. Tuvimos algunas ocasiones clarísimas, pero su portero pareció el inspector Gadget. No salíamos prácticamente de su área, hasta que llegó un penalti a nuestro favor. Nos merecíamos ponernos por delante, pero de nuevo el portero se hizo grande.

Los jugadores rivales, su entrenador y su afición pedían la hora para salvar al menos un punto, que sin embargo a nosotros nos sabía a poco. Insisto, ambición de los nuestros frente a un equipo puntero y de segundo año. Lo que tienen las cosas de este extraño deporte. La única vez que se acercaron por nuestra área, en uno de esos balones que la defensa se quita de en medio para tomar oxígeno, un desafortunado accidente defensivo les dio la victoria casi in extremis.

Esto es lo que es, pero ¿qué debería ser? Pues lo que debería ser está claro. Debía haber entrado el tercer gol nuestro, de penalti o de rebote. Haber disfrutado un poco más del partido y a la ducha con tres puntos merecidos.

¿Y cómo nos gustaría que fueran las cosas? Pues abolir para siempre esa maldita muletilla de que el fútbol es así, que curiosamente siempre suena cuando te han mojado la oreja. ¿Por qué es así? Alguien debería hacer algo para que dejara de ser así y fuera de otro modo.

¿Pero si no fuera así cómo tendría que ser? Y yo qué sé. Lo que propongo, de momento, es enchufar la máquina del tiempo y volver al sábado, a la hora final del partido, llevar a un hipnotizador profesional que durmiera a los presentes, incluido al árbitro, y que les convenciera de que el partido había terminado 3-2 a nuestro favor. Para dar oficialidad a esta trama deberíamos hackear el matchapp y cambiar el resultado.

Por cierto, también propongo confeccionar un matchapp extraoficial que diera testimonio de lo que debería ser, no de lo que es. Seguro que por lo menos nos saldrían unos ocho puntos más.

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