Alevín B vs. UD San Sebastian De Los Reyes C

Por fin nos pegamos un homenaje, de fútbol y goles, demostrando que más que un equipo somos una montaña rusa, a veces en lo más alto y a veces cabeza abajo. Es cierto que el rival era de la clase baja, pero nuestros altibajos tienen más que ver con la manera en que se afrontan los partidos.

Si al equipo que nos enfrenta le da por jugar al fútbol, o intentarlo, como el San Sebastián, tenemos el escenario perfecto para poder desarrollar nuestras virtudes. Ellos no tienen excesivo peligro porque no cuentan con jugadores desequilibrantes, pero su entrenador posee la nobleza de intentar que sus chicos toquen la pelota y se diviertan, en lugar de quitarse el balón de en medio, que para eso únicamente hay que contar con unas botas de fútbol y unas piernas.

Resulta paradójico que en nuestro anterior partido contra el Colmenar Viejo, uno de los tres candidatos al título, se conformara con ganarnos uno a cero y se echara atrás para aguantar el resultado y este fin de semana fuera capaz de ganarle 3-5 a un buen equipo como el Atlético Concilio.

Lo que quiere decir que cualquiera que nos haya visto jugar en la primera vuelta sabe que si propone un partido para tocar puede tener problemas, por lo que la mejor forma de ganarnos es apostar por un partido bronco, de trincheras, de patadón y de balón-meteorito, donde nuestros mejores jugadores se diluyen. Aun así, y con todo, nuestra irregularidad también es manifiesta. Por eso hay que disfrutar jornadas como esta última, donde hemos desarrollado un fútbol de toque y de innumerables ocasiones.

Quiero aprovechar la ocasión para individualizar a los protagonistas, en la única excepción hecha en toda la temporada. En portería, primero Diego y luego Saúl nos dieron seguridad y buena salida. En los laterales, Mario y Edu dieron un recital de cómo cerrar sus bandas para que no entrara ni el oxígeno, y además tener ídem para asociarse con los extremos. Los dos centrales, Alex y Barrios, jugaron con una tranquilidad de veteranos, por alto y por bajo. Incluso Barrios marcó un golazo desde la puerta de su casa.

El centro del campo se hizo dueño del balón, del control y del ritmo, demostrando que cuando se buscan y se asocian pueden darnos muchas alegrías. Rubio volvió a mostrar su mejor versión, siempre bien colocado, anticipándose a las contras y dando posibilidades a sus compañeros.

Nico no entró tanto en juego como en otras ocasiones, pero guardó su posición y peleó como nunca en la nueva disposición táctica del míster. Y Dani, nuestro capitán, se multiplicó y apareció por todo el campo, arriba y abajo, en su área y en la nuestra, haciéndonos sospechar una vez más que tiene tres pulmones, que le dieron además para marcar dos golazos. Y arriba destacar a Turbo-Raúl, la estrella del partido. Se fue de su par siempre que quiso. En los primeros cinco minutos dio un pase de la muerte que se falló por poco, otro que coló Nico y un tercero que coló Furry. Y así todo el partido: una pesadilla para los rivales.

Y encima puso la guinda con un buen gol. En el otro extremo, Furry supo cuándo afrontar el uno contra uno y cuándo jugar hacia atrás. Y en el centro, Puerto se peleó hasta con su sombra y a punto estuvo de colar un par de goles por encontrarse donde debía. Con cuatro a uno en el marcador salieron Jaime, Gonzalo y Durán. Metimos otros tres (Jaimichi coló uno marca de la casa, yéndose con rapidez hacia el portero y batiéndole por bajo con calidad) y pudieron ser más por la energía con la que entraron al partido.

La semana que viene tenemos puente (a descansar todos, que hace falta) y la siguiente jugamos contra el segundo clasificado. Tenemos pocas posibilidades, pero y si…

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