Benjamín B vs. Quercus Amarillo

El día no comenzó del todo bien. Para empezar, nos tuvimos que levantar demasiado temprano para ser un sábado, y además todo el sueño que nos podía quedar se nos despejó de golpe con el viento helado que soplaba en los campos de la Federación. Para colmo de males, mientras daba unos saltitos en la grada intentando entrar en calor, me di cuenta de que se me había olvidado la cámara en casa, así que tocaba crónica sin fotos.

El partido empezó igual de frío y gris que la mañana. Nos enfrentábamos al Quercus amarillo, último clasificado de nuestro grupo, y en los primeros compases del encuentro parecía que corríamos el riesgo de contagiarnos del juego embarullado de nuestro rival. Sin embargo, tras unas primeras jugadas lentas y confusas, Casti y Jonny pusieron un poco de orden desde la banda y nuestro equipo empezó a carburar: lentamente primero, a toda máquina después. Los nuestros se instalaron en campo contrario y pusieron asedio a la portería rival, pero a la pelota le daba pereza entrar y el marcador no acababa de moverse. En esas primeras jugadas, el portero contrario (el mejor de su equipo) hizo varias paradas difíciles. Cuando en la grada alguno se empezaba a poner nervioso, llegó el primer gol: Pedro, de tiro lejano tras el rechace de un córner. A partir de ahí, empezó el vendaval del Electrocor.

Hugo casi marcó el segundo con un precioso remate de cabeza, pero el portero rival detuvo el tiro. De nuevo el portero paró un disparo lejano de Javi, pero ahí estaba Diego Plaza para anotar el 2-0 a bocajarro. Juan, Pedro y luego Mario se aburrían en sus puestos, mientras Pablo, sin apenas trabajo en todo el partido, se acercaba hasta el centro del campo para ver mejor lo que pasaba en la otra portería. En el marco contrario, Diego Plaza y Dani remataban una y otra vez, y en el centro del campo (desplazado hasta el frontal del área rival) mandaban Javi y Marcos, que recogían las pelotas que llegaban y organizaban de nuevo el ataque. Se presentían muchos más goles y poco a poco fueron llegando: el 3-0 lo anotó Alvar a pase de Diego Plaza; el 4-0 lo marcó Dani, muy rápido todo el partido por la banda derecha; el 5-0 fue de Alvar, tras un precioso pase al hueco de Mario. La jugada se repitió al poco rato: Mario se internó en el campo rival y disparó desde lejos; el portero detuvo el disparo pero Alvar, muy atento, metió la pierna para notar el sexto. Alvar estaba en racha y también anotó el 7-0 antes de que el árbitro pitase el final de la primera parte.

El segundo tiempo fue más de lo mismo: nos instalamos en el campo rival y los goles fueron cayendo como fruta madura. Javi metió el 8-0 con un tiro desde lejos. Mario y Plaza tuvieron sus ocasiones, pero fue Pau el que metió el 9-0 con una impresionante chilena, justo premio a su constante lucha. En un momento dado, el Quercus hilvanó varias jugadas cerca de nuestra portería, pero dejaron desatendida la defensa. Eso les costó el décimo gol: tras un robo de balón, Hugo recibió un preciso pase con todo el campo por delante; galopó hacia la portería contraria con su velocidad habitual y anotó el 10-0 de tiro raso cruzado. No se conformó con eso, y en la siguiente jugada estrelló el balón en la cruceta. Dani seguía haciendo estragos en su banda y casi anotó otro gol tras una impresionante carrera con varios regates. Aunque todo el juego se desarrollaba en un extremo del campo, un balón rechazado provocó un amago de contraataque con Pablo en mitad del campo, pero nuestro portero protegió el balón con una frialdad pasmosa hasta que se perdió por la línea de fondo. Dani puso punto y final a la fiesta anotando el 11-0 a pase de Hugo.

El partido no dio para más. Aunque el rival lo intentó hasta el final, sin bajar los brazos en ningún momento, la diferencia de nivel era evidente y el resultado acabó reflejándolo. Lo mejor, desde mi punto de vista, es que el equipo no se contagió del juego deshilvanado del rival. Los nuestros jugaron con la organización y las ganas a las que nos empiezan a acostumbrar, a pesar de que podían haber bajado un poco el nivel al ir ganando por tanta diferencia. Es su primer año en hierba, sí, pero da gusto verles en el campo, jugando como un verdadero equipo. Nos van a alegrar más de una mañana fría como la de este sábado ¡Aúpa Electrocor!

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