Cadete A Federado vs. Las Rozas B

Victoria agridulce ante el equipo que habría sido campeón de no ser por este resultado.

Nuestras opciones de salvación eran difíciles sobre todo por no depender de nosotros mismos pero aun así, la predisposición de todos durante la semana fue de “morir matando”.

Y como cabía esperar, los azules comenzaron mandando en el derbi sin reservar a ninguno de sus titulares.

La alternativa más notable por nuestra parte era presionar cuando sacaban desde portería debido a su gran salida de balón y así obligarles a jugar en largo.

Igualmente, si aun así se hacían con la posesión entonces ya replegábamos a medio campo otra vez.

Durante la primera parte demostraron por qué se encontraban en lo más alto de la tabla y combinaban en medio campo a no más de dos toques. De esa forma, llegaron varias veces con peligro a nuestra área (la peor, una triple ocasión sacada bajo palos por Diego).

Pero esta vez tuvimos algo que en el partido de ida nos faltó, tuvimos alma. Y además de morder en los balones divididos, acudimos a las ayudas de los compañeros cuando nos superaban hasta que no podíamos más y teníamos palabras de aliento a pesar de sufrir un acoso muy desagradecido.

En el descanso, algunos jugadores estaban al límite de la frustración por no haberles hecho más daño pero pronto les hicimos ver que habíamos conseguido sobrevivir a un vendaval. Y que ahora, cada minuto que pasara se volvería en contra de ellos y nos dejarían más espacios.

No voy a mentir, ellos siguieron llevando la iniciativa al reanudar el juego. Pero ya no se entretenían tanto cuando les presionábamos muy arriba, ni dejaban a tantos jugadores resguardando cuando atacaban, ni tenían ese gesto del comienzo de superioridad…

Fue entonces cuando esa mezcla de sacrificio, de paciencia (tan complicada de manejar en la adolescencia) e incluso de suerte, se transformó en un descuido suyo para que Álvaro aprovechase y el júbilo inundase las gradas de los de rojo (1-0).

A partir de ahí quedaron 20 minutos de mayor sufrimiento aún. Y fue el momento para que absolutamente todos aportasen su granito de arena, ya fuese en forma de paradón de Carlos, de faltas tácticas, de pases a la espalda de la defensa cuando estaban volcados que nos permitían coger aire y quizás haber matado el partido, de frenar el ritmo con las sustituciones…

Y todo esto es fútbol. Y cuanto más subes de nivel más duro se convierte. Y por nuestra parte sólo podemos decir dos cosas: perdón si no hemos sabido sacar el 100% a todo el equipo y GRACIAS por toda la pasión que habéis demostrado.

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