Cadete Federado vs. Rayo Majadahonda C

Con todos los años que llevamos jugando, viendo y entrenando en este deporte, recuerdo contadas ocasiones que se parezcan a lo que nos tocó vivir en este partido.

El planteamiento inicial salió a la perfección defendiendo muy juntitos, atando en corto al máximo goleador (con mucha diferencia) de la liga y saliendo a la contra con velocidad y finalizando todas las jugadas.

A eso le sumamos que Anouar parecía haberse estado guardando para la cita y damos con un recital magnífico traducido en hat-trick de todos los colores; recuperaciones, regates, disparos ajustados a la perfección y sin complicarse…

Una exhibición que casi nos hace llorar y por supuesto ni soñar lo que vendría después.

Pero he de dejar muy claro que no pecamos de prepotencia. Si este conjunto se caracteriza por algo es por la intensidad que le ponemos siempre y las máximas de “aun queda mucho”, “no hay que confiarse” o “seguimos igual de fuertes” eran repetidas sin cesar en el descanso.

Punto y aparte, ellos se encontraron con el primer gol a favor pronto en un corner mal defendido. Y a partir de ahí fue un goteo constante en el que cada cinco minutos recibíamos otro castigo semejante.

La mayoría a balón parado. Y nuestra frustración crecía a la par que su fe.

Sin ánimo de hacer sangre y sabiendo que nuestras virtudes son muchas, la agresividad (bien entendida) es nuestro punto débil.

Para muchos aspectos de la vida, la nobleza de nuestros chicos será tremendamente valiosa pero en este juego… a veces hay que ser contundente.

En fin, la rueda sigue girando y esto nos demostró que el fútbol, además de requerir técnica, físico o táctica, en muchas ocasiones es un estado de ánimo.

Categorías Noticias