Infantil B Municipal vs. Balder

Primer partido de la segunda vuelta, en esta segunda fase de la Liga. Enfrentamiento contra el Balder, al cual derrotamos en la primera vuelta, ofreciendo una imagen muy buena, y en el que el Balder registró su única derrota en esta fase de la Liga. El duelo parecía favorable a los intereses del EFC por lo visto en el partido inicial, pero nada más lejos de la realidad.

Nuestra primera parte fue muy seria en lo organizativo y defensivo. Las filas muy juntitas, con muchos apoyos entre la defensa y el medio del campo, no dejaban huecos para las penetraciones del Balder.

Tanto el portero, Beltrán, que se mostró un valladar inexpugnable, demostrando reflejos, agallas, pundonor, arrojo, casta, y todo tipo de epítetos, como sus defensas, Antonio y Puskitas Del Hoyo, apoyados por Julián, Gabi y esa máquina de correr que es Moroño, se multiplicaron para mantener la puerta a cero en la primera parte. La disciplina colectiva mostrada era perfecta, cerrando muy bien los huecos y dejando en nada la iniciativa rival.

Arriba, un solitario Jorge las pasaba canutas para encontrar huecos. Las entradas desde atrás de Moroño y Gabi eran aisladas, con lo que la búsqueda del gol, un partido más, era difícil. El físico no acompaña, y si las llegadas no son en bloque, tocando y buscando entradas en paredes, buscando la calidad más que la velocidad en carrera o la potencia del disparo, de la que aún no disponemos, el asunto se complica más que secar el Mediterráneo con un Spontex.

La primera mitad fue muy satisfactoria y esperanzadora, pero la segunda fue una cuesta abajo sin paliativos. Como dijimos en el partido de ida, los chavales no entraron al campo con la mentalidad de Braveheart, de William Wallace, de los jugadores de los jugadores de Nueva Zelanda después de bailar la Haka. Tras un primer gol del Balder, el equipo se venía abajo en defensa y en ataque. La entrada de García y Álex en defensa, de Alberto, no lograban que los ánimos se vinieran arriba, y encajábamos el segundo tanto.

Logramos el tanto de la esperanza en una falta lejana botada por García, a la par que Saco entraba más en juego. El gol fue más mérito de la defensa del Balder, que se hizo un lío en el despeje y el balón acabó dentro de su portería.

Sin embargo, el tercer gol del Balder era el mazazo definitivo a nuestro partido. Los jugadores no lograban llegar arriba, con mucha distancia entre líneas y sin una idea clara de qué había que hacer, cómo atacar o cómo defender.

La lesión de Nico, como portero, era otro golpe moral para el equipo, y el partido terminaba con un equipo decaído que necesita un revulsivo en los próximos partidos, pues la inercia actual es de acabar peor de lo que se empezó, a pesar de que se puede jugar mejor y hay posibilidades para hacerlo.

El partido acabó con nuestro equipo triste por el resultado, y abatido por la oportunidad perdida de ganar a un equipo al que ya habíamos ganado. Pocas oportunidades, no se vio puerta, no se mascó el gol, no se jugó fuerte en defensa, no se jugó en equipo y como un equipo, y sin goles no hay victorias. Esto lo dijimos antes de Semana Santa, y lo decimos después de Semana Santa, porque de momento no hay Resurrección.

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