Infantil B Municipal vs. EM Fútbol Infantil B

Último partido de la primera vuelta, en esta segunda fase de la Liga.

Enfrentamiento contra la Escuela Municipal de Fútbol, la facción B, hermana de la A. El duelo parecía favorable a los intereses del EFC desde el primer minuto, pues el banquillo de la EMF se veía huérfano de jugadores, con lo que el cansancio se presumía podría hacer pagar un duro peaje a los jugadores.

A pesar de tan buenos augurios, empezábamos el partido con poca tensión en el juego, y marcando al rival con una educación que parecía que se trataba una fiesta versallesca en vez de un partido de fútbol.

Fruto de la falta de tensión, de la educación y de la cortesía con el rival, al cual tampoco le hacían falta estos detalles, el EMF se ponía por delante con dos goles que vinieron por ambas bandas. La ejecución era sencilla, penetrando con paredes del centro a la banda, y con un pase final al pico del área para empujar el balón a la base de cada palo. Sencillo, efectivo, aseado, académico y resultadista.

Tras estos primeros minutos en los que no parecía que hubiera empezado el encuentro para nuestros chavales, empezaba el encuentro de verdad. Ya fuera porque les sonara el despertador, o porque desde la grada nuestra hinchada se percataba del bajo ánimo de nuestra tropa y comenzaba a animar con energía, el equipo comenzaba a crecer. La defensa apretaba más duro, el centro del campo se multiplicaba de una forma más efectiva y la pelota ya era del EFC.

Es una pena que los chavales no entren al campo con la mentalidad de Braveheart, igual les hace falta un William Wallace en el campo o en la banda, pero lo cierto es que el deporte es una parte de talento, otra de físico y una muy grande de disposición, de ánimo, de coraje, de arrojo. Ahí hace falta un Cholo Simeone, un Camacho, un Juanito, un líder que arrastre al equipo.

Mientras que encontramos al personaje que revolucione el ánimo del equipo, para lo cual la grada hizo su papel dando calor a los chavales, y estos se vinieron arriba con el gol de García, en una jugada en la que todo el equipo se echó arriba, presionando, robando, asistiendo y empujando el gol por carácter y empuje.

Entre este momento y el siguiente gol de la EMF el EFC estuvo mucho mejor en el campo, jugando arriba, presionando, llegando por todas las zonas al área. Se echaron de menos a Moroño y Barberá por su empuje en el juego, pero sobre todo por la velocidad necesaria para abordar el área rival.
Nuevamente, como hemos narrado este año hasta que nos sangran las yemas de los dedos encima del teclado, hay poca pólvora a la hora de meter gol.

Las llegadas al área son suficientes, incluso se llega más veces que el equipo rival, y en este partido estuvo mucho más cerca el empate que el tercer gol del equipo contrario. Pero en un contrataque, tras un corner a nuestro favor, y como ya ha pasado más veces este año, la figura del EMF, en fulgurante carrera, se planta delante de nuestro portero para batirle por bajo.

Tras este momento, el equipo se desmorona, y aunque la grada intenta dar ánimo a los chavales, estos pierden la concentración y se ven incapaces de remontar. El cuarto gol llega de igual forma que el tercero, en un contrataque rápido del EMF, que aunque agotados por la falta de recambios, juegan más organizados y sacan petróleo de las pocas llegadas de que disponen.

El partido acabó con nuestro equipo triste por el resultado, y abatido por la oportunidad perdida de ganar a un equipo sin cambios. A pesar de las oportunidades, no se vio puerta, no se mascó el gol, no se jugó fuerte en defensa, no se jugó en equipo y como un equipo, y sin goles no hay victorias. Hace falta subir la moral de la tropa, pues tras la Semana Santa comienza la segunda vuelta de la Liga, y con ello, la posibilidad de acabar el año con buen sabor de boca.

Categorías Noticias