Infantil B Municipal vs. RFEF 12B

Si recordarán, nuestra anterior crónica del Partido jugado contra la FEF decíamos que fue un partido de poder a poder entre la FEF y el EFC, cuyo amplio resultado a favor de la FEF (4-1) engañaría a quienes puedan pensar que el dominio y el juego, al menos durante gran parte del encuentro, no fue del EFC. Sólo un desgraciado arranque y menos pólvora en el disparo privaron al EFC de, como poco, un meritorio empate por empuje, por juego y por actitud.

Pues bien, volvemos a lo mismo. Nuestros chavales empezaron el partido con buena disposición, pero dos despistes nos hicieron empezar de nuevo con dos goles en contra. EL primero, en un corner que lanzaba la FEF, y que encontraba a un jugador de la FEF libre de marca, que empujaba a la red desde la frontal del área chica. Más tarde, en un balón que nuestra defensa intentaba sacar jugado, el despeje caía en la frontal, y la FEF aprovechaba para marcar el segundo gol ante nuestra descolocada defensa.

En esta ocasión, y tras superar nuestra inicial empanada, el equipo se vino arriba. El Moro, con Antonio y Saco, lograban empujar a la FEF a su campo, y en una buena jugada del Moro, la pelota va rápida desde nuestra banda derecha al centro del área, donde libre de marca, Jorge cruza el esférico al palo contrario y anota el dos a uno con precisión de cirujano de oftalmología.

Peor el partido no era fácil. La FEF jugaba muy fuerte. Su centro del campo tenía en el centro a un chaval que debía ser hijo del Coloso de Rodas, y en cada saque de portería, el choque entre este chico y nuestro centro del campo, formado por Alberto, Saco o Julián, se saldaba con heridos leves, todos del EFC. A veces por usar bien el cuerpo, o a veces por el uso de las extremidades superiores, la superioridad física nos hacía perder muchos balones.

Por otra parte, vista la situación, comenzábamos a abusar de la zurda de Puskitas Del Hoyo. EL chico tiene un cañón en la pierna, pero no se debe abusar de este recurso, pues es imposible sacar rendimiento de sus lanzamientos si ocurren desde nuestra propia área, perdiendo efectividad. Sacrificamos el sacar la pelota con más orden por llegar más deprisa y por el aire, aunque a menudo el balón moría en las manos del portero rival.
En estas, estando nuestro equipo volcado al ataque, en una rápida contra la FEF nos marcaba el 3 a 1, en una rápida contra por banda derecha. El equipo buscaba entonces la lucha de Barberá, de Álex, de Antonio, y en el cuerpo a cuerpo se equilibraba el encuentro.

La segunda parte adquirió tintes bíblicos y épicos. Nuestros chavales fueron objetos de múltiples faltas, en alguna de ella, a Barberá le afeitaron la incipiente barba con los tacos de la bota, en otra, a Jorge le intentaron hacer la guadaña a la altura del fémur, aunque salió indemne. Dispusimos de no menos de cinco oportunidades para la zurda de Del Hoyo, pero el cuero salía elevado. En otra, Antonio, Barberá y Moro tiraron de pizarra, pero el balón no llegó a la red.

En nuestra contra, el árbitro, del cual nunca hablamos, nos señaló dos penalties. El primero, por manos del delantero atacante de la FEF, pero al estar cerca Del Hoyo, nos señaló el penalti en contra por cercanía. Por fortuna, la FEF lo lanzó por encima del larguero. El segundo, probablemente más razonable, por una mano involuntaria, pero que también llevaba el estupor a nuestra afición. En este caso, la FEF anotaba el tanto de disparo ajustado al palo.

A pesar de la poca fortuna, y del excesivo castigo arbitral, lo intentamos de todas las maneras posibles, contra un rival de más peso y más físico que nosotros. El culmen de la épica llegaba cuando se desataba el diluvio universal, a falta de diez minutos para el final. Lo que eran gotas de lluvia se tornaba en el monzón tropical, en la gota fría roceña. En esas circunstancias, nuestros chavales acabaron como sopas, luchando cada balón en una situación entre lo épico y lo heroico.

El partido terminaba 4 a 1, gracias a los habituales minutos de despiste defensivo. No obstante, el equipo estuvo muy bien de actitud en gran parte del partido. Sólo falta trabajar más en la salida del balón, sin abusar del pelotazo o del disparo desde nuestro campo, y juntar las líneas en defensa y abrir el balón a las bandas en el ataque. Se puede mejorar, con concentración durante todo el partido.

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