Infantil B Municipal vs. Balder

Nuevamente, tras una pausa imperativa por la preceptiva asignación de grupos ante el inicio de la segunda fase de la Liga, los chavales del EFC vuelven a la acción, en este caso frente al Balder. Mañana soleada en la que las instalaciones del recinto ferial son testigo de las filigranas y alardes de los electrocorianos.

Como es tónica habitual en esta temporada, el inicio del partido del EFC no fue intenso, incluso más bien timorato. A pesar de que el Balder no presentaba en su alineación ningún jugador con el estirón de la adolescencia en modo máximo, como sucediera en jornadas previas, el EFC no atacaba de forma decidida la portería contraria. Dejaba la iniciativa del juego más a los jugadores contrarios, y aunque el encuentro no era desequilibrado en absoluto, el Balder imponía un juego más combinativo y más dinámico, tanto en los contrataques como en los disparos a portería. No obstante, una férrea defensa y un portero, habitualmente suplente pero titular en esta jornada, sabían resolver las oportunidades de peligro.

Con todo, el refrán castellano de que tanto va el cántaro a la fuente que al final el agua se llena de polvo se cumplía, y antes del descanso, el Balder anotaba el 1 a 0 en una jugada por banda derecha con algún rechace dentro del área, que acababa resolviendo la delantera rival, más pro empuje que por calidad. Era importante en este momento animar a los jugadores del EFC y ponerlos a mover el cuero como saben, desde la defensa, donde Álex y Antonio cada vez se imponían con más determinación, y en el centro del campo con Moro, Julián, Jorge y Gabi, en primera instancia, y más tarde con Barberá y Puskitas Del Hoyo.

El descanso llegaba con el 1 a 0 en el marcador La pausa fue el detonante del cambio en la actitud del EFC, y con el cambio de porterías llegó el cambio en juego y en oportunidades. Apenas empezado el segundo tiempo, en medio de un agobiante asedio a la portería del Balder, Gabi aprovechaba un rechace en el área para batir a un desafortunado portero, al que se le colaba un balón que podía haber hecho suyo. El gol espoleaba al EFC y desarmaba al Balder, que bajaba los brazos ante el empuje de la delantera rival.

En esos momentos, Julián tomaba en sus botas la coctelera de la calidad, agitando un combinado de Zidane ante el Girondins, y de James en el Mundial, y desde cerca del medio campo, dibujaba un disparo en parábola que se introducía en el marco rival tras tocar en el larguero y la línea de cal. El tanto ponía más cuesta abajo el partido para el EFC, que destapaba el tarro de sus esencias futbolísticas.

Barberá se atrevía a lanzar un corner con efecto, y sólo el palo evitaba un gol olímpico digno de figurar en los resúmenes de Canal+. Jorge disponía de oportunidades, y después de una de ellas, Julián aprovechaba otra internada para remachar el 3 a 1. Después del gol, Barberá se animaba a subir al ataque y casi sin ángulo marcaba el 4 a 1 en un contrataque de libro, en el que el EFC llegaba en superioridad. Más tarde, el portero del Balder hacía una prodigiosa parada a nuestros delanteros, aplaudida por la afición propia y ajena, como corresponde a gente de bien.

La segunda parte era un festival del EFC, sacando por fin el juego, el empuje y el dinamismo que llevan dentro estos chavales. Sólo al final del encuentro el Balder pudo acortar distancias con una falta lejana que se coló ajustada al palo, también gracias a cierto acomodo final en las tareas defensivas.

El final del partido, triple silbido del árbitro mediante, tenía lugar, y con él llegaba la primera victoria del EFC en esta segunda fase de la Liga, llenando de optimismo la moral de los jugadores y aficionados del EFC. Como siempre comentamos, hay calidad, hay toque y hay mimbres, y sólo hay que montar el cesto.

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