Prebenjamín A vs. Everest C

Esta debería ser la crónica del último partido de la temporada, pero en realidad no lo es, o es mucho más que eso. Más que resumir un partido de fútbol sala de 40 minutos, tengo que resumiros un fin de semana completo, intenso, caluroso y fenomenal. El viernes nos fuimos a la cama pronto, nerviosos, y el domingo nos arrastramos a la cama agotados, afónicos, quemados por el sol pero también felices, muy felices ¿qué sucedió el sábado y el domingo? Pues de forma muy resumida, lo que os voy contar aquí.

Primero un poco de contexto: llegábamos a la última jornada de la liga en cabeza, pero con sólo un punto de ventaja respecto al segundo, el equipo benjamín femenino de la Federación. En realidad, nuestra ventaja era de dos puntos, ya que nuestro coeficiente era mucho mejor que el del resto, al ser equipo más goleador y el menos goleado con mucha diferencia. Para proclamarnos campeones nos valía la victoria pero también el empate, y nos enfrentábamos al Everest C, un equipo situado en la parte baja de la tabla y que no se jugaba nada en la última jornada. Las chicas, por contra, tenían el último partido contra sus compañeros de la RFEF prebenjamín B, que podían perder el tercer puesto con un mal resultado.

El calendario nos favorecía y podríamos haber descansado el sábado para llegar relajados y frescos a nuestro último partido, el domingo a las 6 de la tarde. Pero no contábamos con nuestro entrenador, Poyi, y su fe ciega en este grupo de “pequeños guerreros”. Poyi nos citó el sábado a primera hora de la tarde, con toda naturalidad, para jugar el torneo Ballester en Majadahonda. El Ballester iba a ser nuestro bautismo en hierba, después de jugar toda la temporada en sala, y una buena preparación para el torneo de Villareal.

El sábado amaneció con sol, mucho sol y mucho calor. Nuestros chicos jugaron tres partidos de la primera fase y, adaptándose rápidamente a la nueva superficie, ganaron los tres: un primer encuentro muy difícil contra Villanueva del Pardillo (2-1), y dos partidos más cómodos contra el colegio Valmont y contra GSD CF, ambos por 2-0. Nos poníamos en cabeza de nuestro grupo con buenas perspectivas para el día siguiente, pero también acabamos muy cansados después de tres partidos y varias horas bajo el sol.

El domingo por la mañana, casi sin descanso, de nuevo nos encontramos en Majadahonda para la segunda jornada. El día comenzó torcido, con una derrota por 0-1 ante el Diocesano CD. Sin embargo, un empate a dos con el Rayo Majadahonda nos dejaba como cabezas de grupo y encarando las semifinales. Comimos y bebimos a la sombra mientras los chicos se reponían y los mayores empezábamos a ponernos nerviosos ante el partido final de la liga.

Nuestros espías en Las Rozas nos confirmaban que las chicas de la federación habían cumplido contra el RFEF prebenjamín B y habían ganado por un amplio 4-1. Seguíamos dependiendo de nosotros, pero ya sin margen de error. Y mientras, el tiempo pasaba y nuestros chicos seguían luchando en el Ballester y acumulando partidos en las piernas.

La semifinal del Ballester nos enfrentó a los navarros del ADF Valle de Egues, a los que, con esfuerzo, ganamos por 2-0. En la final perdimos ante los locales de la Escuela Majadahonda por muy poco (2-1) en un partido muy igualado que podría haber ganado cualquiera de los dos equipos. Nuestros chicos estaban exhaustos pero felices después de quedar subcampeones en su primer torneo en hierba, pero estaban levantando la copa a eso de las 17:25 ¡y a las 18:00 nos esperaba el Everest C para el último partido de la liga! En cuanto se bajaron del podio, salimos corriendo a los coches para dirigirnos al Retamar 1 y acabar la temporada.

Ahora os tendría que contar el partido contra el Everest C, pero apenas puedo recordar ninguna jugada en concreto, estaba demasiado ocupado animando. Recuerdo, eso sí, que nuestro equipo tenía mas calidad pero a nuestros jugadores les faltaba el aliento al inicio del partido.

El Everest C no se jugaba nada pero era un equipo competitivo y se defendían con ganas. Nosotros apretábamos más pero la pelota no acababa de entrar. En ese momento, la hinchada del Electrocor empezó a empujar y nos llegaron los refuerzos del juvenil con sus tambores (¡gracias chicos!). El ambiente se volvió tan “eléctrico” que el primer gol tenía que subir al marcador y nos adelantamos 1-0.

Nuestros chicos quisieron darle un poco de suspense al final de la liga y, en una jugada intrascendente, nos hicimos un autogol que nos devolvía a la casilla de salida. Pero ya no había quien nos parase, y a ritmo de tambor y entre canciones, los nuestros empezaron a anotar uno tras otro hasta llegar a un apabullante pero merecido 7-1 final. A partir del tercero, el pabellón era una fiesta, y al llegar al final del partido, tras saludar al contrario, realmente comenzó la fiesta: camisetas de campeones, duchas y manteos para los entrenadores, fotos, abrazos…

Un punto final fantástico para una temporada maravillosa que conservaremos en nuestra memoria mucho tiempo. Gracias a entrenadores, jugadores, padres y al club por esta gran temporada!

Aúpa Electrocor!

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