Prebenjamin A vs. Mario Vargas LLosa

El equipo se gustó y nos gustó

Si en el partido jugado la semana pasada decíamos que los chicos jugaron como auténticos profesionales, con seriedad, rigor táctico, sin errores, y resolviendo con solvencia el partido, en el jugado este sábado hay que añadir el “jogo bonito”.

Jugando el auténtico tiki taka, no el que juega algún equipo de primera división, de cuyo nombre no quiero acordarme, de toques y toques al balón en corto, en el centro del campo y sin ninguna profundidad, sino con combinaciones rápidas, abriendo a las bandas y situándose en dos, tres pases, en la zona de peligro del equipo contrario, ganaron al Mario Vargas Llosa I por doce goles a cero (fueron trece pero el árbitro no quiso supersticiones y anotó uno menos en el acta).

Ya los prolegómenos del partido anunciaban la fiesta que luego resultó, con una pandilla de chavales, los alevines del Electrocor, que se unieron a los padres en la grada y que comenzaron con sus cánticos y gritos de ánimo bastante antes de que el encuentro empezara. Parecía una final. Además, adornaron la salida del equipo al campo con unos tubos lanza confetis, que si encima hubieran conseguido que el confeti que echaban hubiera llegado a la cancha de juego y no a la cabeza del público habría sido el no va más

Con tal animación no es de extrañar que nuestros jugadores salieran enchufadísimos al campo de juego y que los contrarios aparecieran un poco despistados, mirando más al graderío que al balón. Y así pasó. Primer minuto y primer gol.

Se está convirtiendo en una constante que marquemos el primer gol casi antes de que el árbitro señale el principio del partido; y a partir de ahí, otra constante, es el mantenimiento del nivel competitivo durante todo el encuentro.

Buena prueba de ello es que los goles se repartieron casi de manera uniforme en los cuatro cuartos; tres goles en el primero, cuatro en el segundo, y tres y tres en los siguientes (veis como suman trece; pero el colegiado lo quería aún más uniformado, tres, tres, tres y tres).

Además los goles llegaron de todas las facturas, buena muestra de nuestra versatilidad como equipo y de que los automatismos que entrenan los chicos durante la semana son muy útiles llegado el partido, de córner ensayado (ya sea el culo pollo, el aguado o el manos arriba), de falta o saque de banda directo, de pillos en la boca del gol, de tiros lejanos,…y hasta un par de ellos de cabeza).

Después de la séptima jornada vamos a situarnos segundos o terceros en la liga (depende de lo que hayan hecho Los Sauces y Everest B, que jugaban entre ellos y a la hora de cierre de esta edición aún no nos había llegado el resultado); con 34 goles a favor y solo 9 en contra (colocados con los equipos máximos goleadores y con los menos goleados del campeonato).

Nos quedan cuatro partidos y si seguimos con esta confianza y entrenando tan bien como lo estamos haciendo, podemos aspirar al máximo. Esperemos que ahora que viene un parón en la liga, hasta el 6 de abril, nos sirva para redoblar las ganas de fútbol a todos (aunque me da la impresión de que los jugadores y técnicos lo necesitan poco), y afrontemos la parte final de la temporada dispuestos a continuar la racha de triunfos.

Hasta entonces, buen día del padre y semana santa para todos, (y buenos demás días, que no son ni del padre ni de semana santa)… y que se vayan preparando los de Cristo Rey que son los siguientes a la vuelta.

Vale, vale, no nos venimos arriba ni nos creemos que está todo hecho, que hay que seguir entrenando y compitiendo como hasta ahora, y corrigiendo errores, etc, etc… (éste párrafo lo escribiría el mismo Poyi, seguro), …pero que nos quiten lo disfrutado hasta ahora!)

Por cierto, ahora que hago una referencia al entrenador, aprovecho para despedir la crónica destacando un aspecto algo menos futbolero pero seguramente más importante, y es lo satisfactorio que para los padres resulta comprobar como el equipo técnico ha conseguido encontrar el hueco en el equipo para cada uno de los niños que forman parte de él, ha conseguido que todos se sientan importantes; todos están creciendo en nivel de juego, pero sobre todo en confianza y en autoestima. Así ganaremos más partidos, y aunque no los ganáramos, también ganaríamos. De eso se trata. De hacer buenos futbolistas y mejores personas.

Me he puesto un poco trascendente, disculpad, pero era de justicia decirlo.

 

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