¡¡¡Por fin llegó el día!!! Tras un año complicado por la pandemia y un parón de 3 semanas en la competición, el Alevín A del ELC Las Rozas abordaba el último partido de la temporada con la responsabilidad y la ilusión de ganar al Rayo Majadahonda y conseguir de este modo, el ascenso a categoría autonómica. A comienzo de la temporada, cuando el objetivo era mantener la categoría que tan brillantemente había conseguido el anterior Alevín A, ninguno podíamos imaginarnos que estaríamos en la última jornada, optando a ascender de nuevo.

La llegada al campo del EQUIPO fue la habitual, así como las rutinas previas al partido: risas, charlas, alineación, calentamiento…el momento decisivo se acercaba y los chicos y el cuerpo técnico, con Poyi a la cabeza, transmitían una tranquilidad sorprendente. La tranquilidad que te da el saber que solo tienes que salir a disfrutar y a poner en práctica lo que día tras día has venido aprendiendo y haciendo durante los últimos años. La tranquilidad de sentirse respaldado por un Club, que ocurra lo que ocurra, siempre te va a apoyar y se va a sentir orgulloso de ti.

El EQUIPO comenzó el partido de forma muy seria, sin dar prácticamente opciones a un gran rival y ya en el minuto 7, Luis consiguió inaugurar el marcador, tras un pase en largo de Miguel que le permitió deshacerse en carrera de su marcador y adelantarse a la salida del portero, con una bonita vaselina.

El juego siguió transcurriendo del mismo modo y en el minuto 19 Luis conseguía volver a ampliar la ventaja, por alto, tras una bonita pared con Diego Yeste.

Sin ahorrar ni una gota de energía, el Alevín A continuó manejando el tiempo del partido, sin permitir que el rival se acercase a su portería y teniendo oportunidades para ampliar aún más el marcador. Lo cierto es que la afición lo agradecimos, ya que estoy convencido que los nervios que no tenían los jugadores, los teníamos las familias y amigos en las gradas.

Tras el pitido final, la alegría se apoderó de los chavales y de las familias. Los cánticos y palmas de “Los años van pasando…” se mezclaban con los abrazos, los saltos y la emoción.

No era solo un partido. No era solo un ascenso. Era el fruto de más de 20 años de trabajo de un Club familiar, del esfuerzo y dedicación de muchas generaciones de chicos y chicas que han ido pasando por las distintas categorías del Club.

Hemos tenido la enorme suerte de disfrutar de este ascenso histórico en primera persona y es algo que nunca olvidaremos, pero realmente es un ascenso de TODA LA FAMILIA ELC LAS ROZAS.

Ahora cedemos el testigo a una nueva generación, que seguro van a disfrutar de poder competir en esta categoría y con su trabajo, esfuerzo e ilusión, van a hacer que nos sintamos orgullosos de ellos.

                  

¡¡¡ENHORABUENA A TOD@S!!