Prebenjamin A vs. Cristo Rey

Acusamos el Virus Fifa Vacacional

Estos chicos cada día se parecen más a los profesionales, hasta en las cosas menos buenas. Y es que en el partido del sábado, de la misma manera que a los jugadores profesionales internacionales,  cuando vuelven de jugar con sus selecciones, se les nota el cansancio de los muchos kilómetros que tienen que recorrer y les cuesta incorporarse a la dinámica de sus ligas (el temido virus FIFA), nuestros chicos no fueron menos y también quisieron tener su propio virus FIFA; en este caso acusando la vuelta del parón de vacaciones.

Aunque al final acabamos ganando seis a uno al equipo de Cristo Rey, a los chavales les costó entrar en el partido, se les notaba la falta de ritmo y la falta de competición.

Y pasó lo que suele ocurrir cuando se empieza con un poquito de torrija mental (aunque en este caso estaba justificada porque era… “una torrija de semana santa”  -perdonad el mal chiste pero no me he podido resistir, me ha salido solo-), nos marcaron el uno a cero en una gran jugada de un jugador del Cristo Rey que se fue, desbordando a jugadores de nuestro equipo, desde el centro del campo hasta llegar al gol, al más puro estilo Ronaldo (o Messi, o Falcao. Que cada uno ponga el que quiera, que esto es una crónica abierta y plural).

El gol encajado nos envalentonó; conscientes de que éramos mejores nos vinimos arriba y nos volcamos contra la meta contraria, con jugadas de todos los estilos y ocasiones de todos los colores; pero una veces el portero, otras el palo y otras el laberinto de piernas que había delante de la portería nos impidieron marcar y nos fuimos al segundo cuarto con un injusto uno a cero en contra.

Había cierto nerviosismo en la afición, porque, aunque el equipo contrario prácticamente no pasaba del medio campo, ante tanta ocasión perdida se temía que fuera el partido tonto de la temporada. Pero nuestros jugadores, cada día más sólidos, no se dejaron llevar por los nervios, siguieron jugando como saben, con seguridad atrás y saliendo con mucha rapidez hacia arriba, con combinaciones buscando al compañero mejor colocado y abriendo a las bandas, y empezaron a llegar los goles; y, conforme llegaban, los chicos se iban divirtiendo más y más, y jugando con más confianza según avanzaba el partido. Hasta el 6 a 1 final.

Bueno, ya hemos pasado con nota el parón de la liga y ahora hay que recuperar la rutina de los buenos entrenamientos y la tensión de la competición, para afrontar con garantías la recta final del campeonato, donde nos vamos a enfrentar a tres equipos que están con nosotros, por la zona alta de la clasificación, y que van a determinar si somos un equipo de champions o de europa league; o incluso si ganamos la liga… ¿ por qué no ?

¡ SÍ, SE PUEDE ! (por cierto en el próximo partido,… ¡ los padres al bar y las madres a animar !).

Una nota final; es conocido que la línea editorial de estas crónicas no recoge el destacar circunstancias o elementos individuales, en aras a poner el foco en el trabajo del equipo, el grupo, que es lo que nos ha hecho grandes; pero en el partido del sábado ocurrió un hecho que merece la pena ser destacado, que es de justicia darlo a conocer porque quizás pasó inadvertido para la mayoría de los asistentes y que representa muy bien la filosofía de este equipo.

Estaba el partido en los minutos finales, ya ganábamos por seis a uno, cuando el portero del equipo contrario, un tanto desconcertado, cogió el balón con las manos fuera del área y el árbitro pitó la falta.

Era una ocasión muy clara de gol pero el equipo técnico pidió a nuestros chavales que sacaran la falta enviando el balón directamente fuera. Se trataba de no recrearse en el error ajeno.

Los chicos lo entendieron antes que los padres que lo estábamos viendo. Lección de generosidad y de saber ganar.  ¡ Enhorabuena técnicos y enhorabuena chicos !

 

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