En el madrugón de la jornada se presentaba el primer equipo de Electrocor ante Unión Aravaca en El Abajón para disputar la 17 jornada de Liga.

Ambos equipos inmersos en la pelea por una carísima permanencia en una temporada que sentenciará a siete equipos a perder la categoría.

Iba a ser Electrocor, tras unos primeros minutos de tanteo, el que se adelantara en el marcador por medio de su delantero Arroyo. Magistral asistencia de Almirall que finalizó con sutileza el ‘arquero’ en el mano a mano.

Unión Aravaca iba a reaccionar y pocos minutos después empataría la contienda en una acción a balón parado. Falta lateral bien botada y elegante testarazo de Valdés para poner las tablas en el electrónico.

Este tanto daría alas a los aravaqueños, que dispondrían de varias oportunidades claras de gol en la recta final del primer periodo ante un desdibujado Electrocor.

Cambio de piezas tras el entretiempo. Tocaba reaccionar, ya que la victoria ante un rival directo se antojaba vital.

El arranque de la segunda mitad no iba a traer buenas noticias para los roceños, y es que de nuevo el balón parado les iba a penalizar. Gonzalo, el espigado central de Unión Aravaca se elevó por encima de su marca para aprovechar un córner a favor y convertirlo en el segundo gol y ventaja para los suyos.

Con todo en contra y en medio de las peores sensaciones que se recuerdan en el último mes y medio de competición, tenían que aparecer los líderes y los jugadores diferenciales. Fue entonces cuando Almirall sacó la varita y empató la contienda con un lanzamiento de falta impropio de la categoría. Zurdazo a la escuadra y comenzaba otro partido.

El conjunto que ejercía localía recuperó la confianza y volvió a creer apoyándose en la moral que te otorga el saber que llevas en dinámica positiva muchas semanas.

Y apareció el más listo de la clase, otra vez el 19 para sacarse de la manga un claro penalti a favor. El primero en coger el balón para asumir la inmensa responsabilidad de los once metros fue Rubio, que rebosante de seguridad convirtió la pena máxima para remontar el partido.

Ahora sí, Electrocor volvía a ser el equipo compacto, solidario y competitivo. La lectura del encuentro en su último tramo para mantener la ventaja fue inmejorable. Se supo sufrir, achicar y contrarrestar las embestidas a través del juego directo y balón parado propuestos por el contrincante.

Fue precisamente tras la última pelota parada del partido, con el guardameta del Unión convertido en un delantero más, cuando San Román ganaría una segunda jugada en campo propio y con una de sus características galopadas marcase a placer el definitivo cuarto tanto para los roceños.

Reacción, remontada, victoria y una permanencia que Electrocor atisba más cerca que nunca.