El primer equipo de Electrocor se presentaba en Pozuelo para rendir visita al Calasanz Pozuelo.

Los roceños, con la permanencia virtual conseguida. Los locales, inmersos en plena guerra por los puestos de ascenso.

La primera media hora de juego tuvo un único dueño, y es que los de Nacho Pérez, dominaron todas las situaciones del partido. Tanto fue así, que el marcador reflejaba un 0-2 a los 19 minutos de encuentro.

Primero fue Rubio, que culminó con un potente zurdazo una bonita jugada colectiva. Después, sería Pol el que asumió la responsabilidad desde el punto fatídico para batir con sobriedad al guardameta.

Tras el comienzo arrollador de los rojillos, Calasanz iba a reaccionar y comenzó a realizar un fútbol veloz, de calidad y precisión. Caba, portero de Electrocor iba a responder con dos grandes paradas a sendas ocasiones locales.

Fue al filo del descanso, cuando Collado, mediocentro de Calasanz pondría con música un balón parado mal defendido por la visita que supondría el 1-2.

Golpe moral para ELC, que intuía en el descanso la complejidad que iba a adquirir el segundo periodo ante un rival que necesitaba imperiosamente la victoria.

Tocaba, un domingo más, ponerse el casco y defender un marcador con uñas y dientes, en base a un repliegue intensivo, solidaridad, esfuerzo y oficio.

Electrocor aguantó las embestidas y el arreón de Calasanz, que poco a poco comenzaba a sentir la lógica ansiedad de quien se juega un ascenso.

La entrada al rectángulo de Álvarez y San Román le dieron empaque a los roceños, que otra vez volvían a sentirse agusto sobre el verde. Un larguero de Soto y un cabezado de Dido que salío por desviado por milímetros pudieron suponer la sentencia.

Pero un desajuste defensivo provocó que Coco derribase al delantero de Calasanz dentro del área. Penalti para los locales. Responsabilidad para Alejandro Martínez y fortuna para Electrocor, ya que el disparo se perdería por encima del larguero.

Poco después, ahora sí, llegaría la sentencia, cuando un inspiradisimo Almirall olió la sangre, apretó al central, robó, y definió en el mano a mano por debajo del portero.

La victoria de la visita se hacía realidad, y Calasanz tan solo pudo maquillar el marcador con el 2-3 fruto de una falta de entendimiento entre portero y central de Electrocor.

Sin tiempo para más, pitido final y permanencia matemática en el bolsillo con los rojillos envueltos en una de las mejores dinámicas que se recuerdan.